FANTASMAS
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Artículos - Artículo sobre Viajes

Dicen que la forma de viajar define a las personas. Hay quienes prefieren hacerlo en un paquete turístico para evitar cualquier posible sobresalto y otros optan por ir por libre y vivir cuantas más emociones mejor.

También la elección de un hotel nos retrata: el hotel con encanto para los románticos, el hotel moderno para los prácticos, el todo incluido para los vagos, el que tiene casino para los timberos, el que cuenta con spa para los estresados, etcétera. Por ejemplo, si hablamos de nacionalidades, podríamos decir que los españoles somos gente prosaica, poco dada a las sorpresas y a la fantasía. ¿Por qué he llegado a esta conclusión? Porque pasamos completamente de una de las grandes tendencias del turismo actual: me estoy refiriendo a los hoteles con fantasma. Bueno, con fantasma o con cualquier otra presencia ectoplasmática similar.

Mientras que en otros países se pagan auténticas barbaridades por dormir en habitaciones en las que, pongamos por caso, de vez en cuando se supone que aparece una bella doncella decapitada o se escucha un lejano arrastrar de cadenas, en nuestro país, los pocos hoteles que tienen fama de poseer tan distinguidos inquilinos lo niegan una y mil veces para no ahuyentar a la medrosa clientela. Que poco ojo tenemos…

Veamos algunos ejemplos de famosos hoteles encantados por este mundo de Dios.

El castillo Lesly, en Glaslough  (Irlanda), inundó las revistas de medio mundo hace unos años cuando se celebró allí el matrimonio (fugaz) de Paul McCartney y Heather Mills. Sin embargo, ya era conocido por los amantes de las emociones fuertes debido a algunos juguetones antepasados de la familia Lesly que aún merodean por las estancias de ese edificio victoriano. Para que el visitante no tenga la tentación de intentar pensar en otra cosa, están prohibidos la televisión y el teléfono en las habitaciones.

En el otro lado del charco tenemos el hotel Stanley, en las montañas Rocosas, donde Stephen King escribió El resplandor. El establecimiento contaba ya desde mucho antes con una sólida reputación sobrenatural gracias al espíritu de Flora Stanley, la mujer del fundador del hotel que, de tanto en tanto, ameniza las veladas tocando el piano a altas horas de la noche. Por otra parte, la habitación más solicitada es la 408, donde se oyen voces de niños jugando en el más allá.

La Meca del cine también se apunta a esta moda. El famosísimo Hollywood Roosevelt cuenta con un plantel de fantasmas difícil de igualar: en la habitación 928 dicen que en las noches de tormenta se oye a Montgomery Cliff recitando diálogos de De aquí a la eternidad y en la suite Marilyn Monroe nos podemos encontrar con la imagen de la diva apresada en uno de los espejos.

Como era de esperar, los más profesionales en esto de los hoteles con fantasma son los ingleses. Para los interesados, os recomiendo echar un vistazo a la web hauntedhotelguide.com, donde podréis elegir entre más de 450 establecimientos encantados en el Reino Unido con actividades tan variadas como vigilias con mediums, sesiones de ouija, fiestas de Halloween y otras muchas terroríficas actividades.

Por el contrario, los pocos hoteles que parecen entrar dentro de esta categoría en nuestro país prefieren correr un tupido velo. Es el caso del famoso hotel La Perla, de Pamplona, (que si convirtiese unas sospechosas sombras que dicen se han visto en sus escaleras en el fantasma de Hemingway se forraría) o el hotel La Racona, en Denia. Ellos sabrán por qué. Mi única experiencia en este tipo de lugares encantados fue en Sintra. Me habían dicho que el idílico hotel Quinta da Capela era un buen sitio para vivir este tipo de experiencias sobrenaturales, así que reservé un puente para ir con mi novia de entonces. No le dije nada de los supuestos fantasmas hasta que llegamos allí. Cuando se lo conté no deshizo ni las maletas; salió disparada para el primer cinco estrellas que pilló cerca y me dejó tres noches durmiendo solo, imaginando apariciones entre las paredes de aquel caserón del siglo xvii. Pensándolo bien, creo que ahora entiendo mejor a los pobres hoteleros españoles con fantasma.

Publicado en GQ

 

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