AMOR DE PERRO
Artículos - Artículos sobre la Soltería
Escrito por Gervasio Posadas   

Como si se tratase de una evolución ineludible en este estado de no evolución que es la soltería, llega el momento en que mis correligionarios se plantean tener un perro. A mí, que, como la mayoría de ellos, nunca he tenido un chucho me resulta incomprensible que una persona que disfruta de un estado civil cuya ventaja básica es la libertad, esté dispuesta a hipotecarla por un férreo horario de cacas, paseos, vacunas y demás gaitas.

“Es que tú no tienes necesidad de calorcito de hogar”, me comenta mi amiga Pepa. “No sabes lo que es llegar a casa y que haya alguien que se alegre siempre tanto de verte, que te dé tanto amor.

Mi vida ha cambiado desde que tengo a Jonás. Ya no tengo que lanzarme a los bares a buscar a cualquier canalla para que te preste un poco de cariño y luego si te he visto no me acuerdo. Ahora el mejor plan es quedarme en casa con la perra tranquilamente y levantarme pronto por las mañanas para sacarla a pasear”.

 

"Tío, no te puedes imaginar lo que se liga con perro.”

“Tío, no te puedes imaginar lo que se liga con perro.”, me dice en el otro extremo José, mientras nos tomamos una caña en una terraza y acaricia a su Golden Retriever color marfil (lo de la raza me lo ha tenido que aclarar varias veces porque a mí, si me sacan del pastor alemán y del bulldog no me aclaro). “Desde que lo tengo me estoy poniendo morado. Ya no tengo ni que pensar como entrarle a una perdiz. Salgo a la calle, veo una que me gusta y me acerco donde está ella como el que no quiere la cosa. No falla. Como Moby es tan guapetón, ellas solas entran a la muleta. Que si que mono, que si cuantos años tiene, que si le he vacunado de no sé que. De ahí a invitarlas a un café son cinco minutos. Todo súper natural, todo de buen rollito. Las pillas con la guardia baja, no como en los bares de copas que en cuanto te acercas a una cree que le vas a robar el bolso.

Con el chucho te puedes tirar estupendamente el rollo de tío sensible. Además, en el barrio hay mucha gente con perro y organizamos excursiones a la sierra con ellos. Como te puedes imaginar, allí se cuece de todo” Saluda con la mano a una chica que pasa con un perro marrón muy lustroso. “Lo mejor es que se crea una especie de hermandad extraña con ellas. Echas un polvete y si luego la cosa no va a mayores, no pasa nada, seguimos siendo colegas como si nada”.

"Es cierto que hay siempre muy buen rollo con la gente que tiene perro”, aclara Pepa cuando le pregunto. “Pero la verdad es que yo estoy más preocupada por la vida sexual de Jonás que por la mía: que si lo cruzo con esta perra, que si esta otra no me acaba de gustar, que si la de la chica que veo en el parque por las mañanas parece más sana… Además, la gente que utiliza los perros para ligar son unos mamones: la mayoría los manda a la perrera en cuanto pillan.

A mi la idea de utilizar a los perros como sustitutos de una vida afectiva satisfactoria me da un poco de miedo pero lo de la perrera tampoco me parece justo para los pobre animales. Quizá la solución sería montar una empresa de perros de alquiler para solteros: lo sacas a pasear, pillas y nos lo devuelves. Todo por una módica cantidad. ¿Algún socio interesado?

 

 

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