EL FIN E-mail
Usar puntuación: / 3
MaloBueno 
Artículos - Cajón de sastre

Como buen hijo de la guerra fría, crecí en el convencimiento de que era bastante probable que mis días acabaran con el estallido de una enorme seta nuclear. O peor aun, quizá me tocaría sobrevivir como un mutante, intentando alimentarme de ratas de dos cabezas o de cualquier animalejo que sobreviviera al holocausto. Si, ya sé que no demuestra un gran optimismo pero, en aquellos lejanos días, parecía una posibilidad nada descabellada. Más adelante se hablaba de los riesgos de la sobrepoblación mundial o del fin del petróleo como causas de un cambio radical en nuestro modo de vida. En los últimos años parecía claro que nuestra destrucción estaría provocada por el cambio climático:

O el agua llegaría hasta los salones de nuestras casas o la Corriente del Golfo se detendría, como en la peli “el día después de mañana”, dando lugar a una nueva edad de hielo. De una forma u otra he ido preparándome para distintas clases de catástrofes que no acababan de concretarse. Lo que no esperaba era que la traca final pudiese llegar por esta mega crisis financiera a la que enfrentamos. Cuando ya empezaba a pensar en sopitas calientes y buen vino, resulta que un pequeño virus en forma de hipoteca putrefacta amenaza con gripar el disco duro de nuestro sistema financiero y devolvernos a los felices años 20, que todavía no sé porque se llaman así porque durante esa década sucedieron cosas tan divertidas como el crack del 29, la hiperinflación, el auge del fascismo y el comunismo, adornado todo ello con una ley seca que impedía, al menos, ver la cruda realidad un poco más borrosa.

¿Cómo lidiar con este panorama apocalíptico a mi provecta edad? Ya que difícilmente puedo hacer gran cosa para mejorar la situación, creo que lo más elegante será tomárselo como los caballeros del Titanic, con una copa de champán en la mano, la orquesta tocando mientras se hunde el barco y una sonrisa en los labios.

 

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Tu email:
Asunto:
Comentario:
  Imagen, conteniendo la palabra secreta
Palabra Secreta: